Las principales críticas que se suelen mencionar con respecto al IPC (y a todo Índice de Precios) son generalmente los siguientes:
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Sesgo de substitución: los índices de precios, al usar una cesta base fija definida en el periodo base no tiene en cuenta las substituciones de bienes que realizan los consumidores como respuesta a cambios de precios. Esta crítica se basa en la confusión de pretender que un IPC sea un Costo de Vida
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No incorporan la introducción de nuevos bienes hasta que se efectúe una actualización en la cesta de productos.
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No incorpora cambios en la calidad. Tampoco es cierto en todos los países.
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No incorpora una medición del precio de la vivienda en propiedad.
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Pueden verse afectados los resultados si no se realizan debidamente las encuestas.
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No tiene en cuenta la economía sumergida.
Éstas son las críticas más comunes. Sin embargo no son aplicables a los IPC de todos los países. Cada país publica en oportunidad del cambio de base del IPC una metodología donde se detalla cómo resuelven estos y otros problemas. La mayoría de los países sigue las recomendaciones internacionales entre las que se destacan las del Manual de la Organización Internacional del Trabajo.
Es cierto que el I.P.C. siempre tendrá errores que tal vez en un corto plazo son significativos para uno en particular, pero ese error a lo largo del tiempo se va casi anulando dado que será conocido o más o menos esperado, por ejemplo si nos ponemos en el caso que visitamos por primera vez una pesa y luego nos dimos cuenta que tenía 1kg de error, entonces ¿Qué pasa si visitamos nuevamente la misma pesa? Ahí está la justificación, y es que ese error para nosotros dejará de ser significativo, porque ya sabremos que la pesa tiene un error de 1kg.